Test drive

Prueba Audi SQ5, el primer S de la línea Q

El primer SUV de la marca en recibir el tratamiento S realmente nos sorprendió.

Prueba Audi SQ5, el primer S de la línea Q

Audi tiene dos niveles de deportividad en sus productos, el más alto es para los modelos que empiezan con las letras RS y llega a muy contados productos; el otro es el de los vehículos que empiezan con la letra S, que hasta hace poco no habían llegado a la línea Q de SUVs, sino solamente a sedanes y coupés de los cuatro aros.

De esta forma nació el SQ5, que originalmente para Europa montaba una motorización diésel pero que cuando llegó a Norteamérica, cambió a nafta.

¿Realmente tiene las credenciales para ser un verdadero S? ¿Funciona un SUV con estas características? Para eso y más, decidimos mejor manejarlo.

 

Características Técnicas y Mecánicas

Bajo el capot del Audi SQ5 encontramos el mismo motor de la versión alta del Q5 y que además también monta el Porsche Panamera S Hybrid. Estamos hablando del V6 con compresor (que por alguna razón Audi lo denomina 3.0T de turbo) de tres litros de capacidad. La diferencia es que mientras en el Q5 normal entrega sólo 272 CV, en esta versión produce 354 caballos, lo cual cambia completamente la historia.

Acoplado a la excelente transmisión ZF automática de ocho velocidades, se puede exprimir mejor la potencia del motor sin tener un consumo de combustible excesivo. Además, cuenta con el sistema Start-Stop que apaga el motor cuando se espera en un semáforo. La tracción se manda a las cuatro ruedas mediante el sistema quattro.

Gracias al aumento de potencia del motor y a la transmisión, el Audi SQ5 logra un 0 a 100 Km/h de 5.4seg (nada mal para un vehículo de 1.905 Kg) y sigue empujando hasta llegar al limitador electrónico en los 250 Km/h.

Al recibir el tratamiento S de Audi, el SQ5 no se limita a tener más potencia, también la suspensión es más baja y firme, la dirección asistida eléctricamente tiene más resistencia al girar y los frenos son más grandes, redondeando el tratamiento necesario para convertirlo en todo un SUV (recordemos que el Q5 está basado en la plataforma del A4) 100% deportivo.

 

Interior

Si bien el SQ5 es la versión deportiva del Q5, ahora también es el tope de gama del mismo y eso significa que encontramos todos los juguetes, gadgets y lujos como equipamiento de serie.

Encontramos el sistema MMI con controles por voz, equipo de sonido Hi-Fi Bang & Olufsen, portavasos con control de temperatura en la consola central, luces de Xenón con LED de conducción diurna, techo de cristal panorámico, tapizados en cuero Napa, cristales tintados, baúl con apertura y cierre eléctricos, interfaz Bluetooth para el teléfono y dispositivos de música, sistema de navegación, climatizador de tres zonas, sensores de estacionamiento, asientos con detalle de alcántara, volante deportivo, control de crucero y luces automáticas.

En el tema de seguridad, encontramos ABS, control de tracción, control de estabilidad, sistema de alerta de cambio de carril, sistema de distribución electrónica de fuerza de frenado, asistente de arranque en pendientes, seis airbags y anclajes ISOFIX en el asiento trasero.

El ensamble y los materiales son de una excelente calidad, tal como nos tiene acostumbrados la marca de los cuatro aros. Además, encontramos muchos elementos que le dan un toque deportivo a esta versión como el volante truncado en la parte baja, emblemas SQ5 por todos lados, asientos en bitono, estribos laterales con emblema SQ5, etc.

 

Comportamiento dinámico

Cuando recién llegó el SQ5 a la oficina no existía realmente mucho entusiasmo, la verdad pensamos que se trataba de una versión más del Q5. ¡Qué grata fue nuestra sorpresa al manejarlo!

Cuando probamos el Q5 con el motor 3.0T, nos gustó mucho la respuesta del acelerador pero en el SQ5 se convierte en un animal salvaje y con ganas de pelea. Gracias a la transmisión de ocho velocidades todo el tiempo tenés torque y si estás viajando a una velocidad constante sin haber seleccionado el modo Sport de la transmisión, la caja puede hacer hasta dos cambios descendentes rápidamente y encontrar la relación que se necesita para salir hacia adelante.

Si no se le exige mucho, en el modo normal de la transmisión (Drive), el SQ5 se maneja muy suave y cómodamente, como un buen SUV de lujo. Pero todo cambia si se selecciona el modo Sport de la transmisión. El sonido del motor se hace mucho más presente, la caja es ágil y “aguanta” más tiempo los cambios hasta que llega la aguja del tacómetro a la parte alta y la respuesta del acelerador es inmediata, ¡parece otro vehículo!

La suspensión es más firme, entonces no se siente un movimiento importante de la carrocería al entrar rápido en curvas y con el sistema quattro tenés mucho más agarre y tracción al salir del viraje. Se puede manejar realmente rápido y con toda la confianza, es divertido, alentador y también muy rápido. Los frenos también están a la altura de este vehículo de casi dos toneladas que puede llegar a esas altas velocidades.

 

Conclusiones

Como podrás haberte dado cuenta, el SQ5 nos sorprendió para bien. No esperábamos una sensación tan agradable y sobre todo tan diferente del Q5 a secas.

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