Entrevistamos al Jefe de Diseño de Porsche
20/03/2017 Industria

Entrevistamos al Jefe de Diseño de Porsche

Dialogamos con Michael Mauer y nos habló de todo.

Tuvimos la oportunidad de charlar con Michael Mauer, diseñador de Porsche, que nos contó sobre el pasado, presente y futuro de la marca y sus diseños.

 

¿Cuál creés que es el reto más grande que afrontás al diseñar un Porsche?

Como diseñadores siempre tenemos que pensar que hay un predecesor, en la tradición de la marca, y cómo mantenés eso y lo llevás al futuro. Qué tan revolucionario o progresivo queremos ser con el lenguaje de diseño.

En el caso de Porsche, la tradición y el concepto de la marca siempre tienen que estar, pero al mismo tiempo los productos tienen que evolucionar. Tienen que identificarse instantáneamente como un Porsche cuando lo ves. Sin embargo, también tratamos de que cada modelo de la gama tenga su personalidad propia mediante elementos que sus hermanos y hermanas no tienen.

Otras marcas hacen un diseño muy similar para su auto pequeño, mediano o grande, por lo que de alguna manera están repitiendo el mismo patrón. En nuestro caso, siempre que viene un nuevo modelo, forzamos a los equipos de diseño a crear nuevos elementos y luego probamos si éstos se pueden convertir en nuevos elementos de identidad de marca, para así poder reemplazar a los viejos. De esta manera podemos mantener fresca la identidad de la marca pero sin perder la conexión con nuestra historia.

No se trata tampoco de ir al pasado y traer elementos que funcionaron en modelos anteriores así nada más. Como diseñadores, siempre tenemos que ver hacia adelante y no porque algo haya funcionado en el pasado quiere decir que funcionará ahora. Vivimos en un mundo diferente, pero siempre es una buena pregunta: ¿qué tan lejos podemos ir?

 

¿Cómo te imaginás los Porsche dentro de 10 años?

No tengo idea… vas a tener que pulir tu bola de cristal (risas). Para toda la industria automotriz las cosas están cambiando dramáticamente en relación con lo que hicimos los últimos 40 años, tan sólo empezando por la configuración de los vehículos, ya que ese inmenso bloque de metal que es el motor de combustión y que ocupa muchísimo espacio va a desaparecer. La arquitectura tradicional está cambiando.

Eso significa mucha libertad, ya que las nuevas tecnologías como los motores eléctricos ocupan menos espacio y evidentemente lo podremos aprovechar de muchas formas. Por primera vez la arquitectura a la que estamos habituados y la que venimos utilizando por muchos años cambiará drásticamente.

El reto ahora será mantener la identidad de marca, que un vehículo sea reconocible como un Porsche, pero es un hecho que veremos cambios más dramáticos en los próximos cinco o siete años, de lo que vimos en los últimos 20. Sin embargo como todo esto es muy nuevo, en este punto estamos evaluando qué significan estos cambios para la identidad de la marca. Estamos trabajando intensamente en esto.

La primera pregunta que me hago, es si llegará un momento en que veamos un Porsche sin volante, es decir un vehículo completamente autónomo de nuestra marca, y la respuesta es que no lo sé, ya veremos.

El segundo punto es que actualmente los vehículos ya cuentan con muchas tecnologías y asistencias que te ayudan a ser un mejor conductor. Porque tengo que admitir, que yo jamás podría conducir un 911 Turbo S con 580 CV a las velocidades a las que puedo hacerlo si no contara con todas estas asistencias. Entonces la pregunta es cómo utilizamos estas nuevas tecnologías, y definitivamente las utilizamos para permitir al conductor que explote de la mejor manera el potencial del auto.

 

¿Hasta dónde puede crecer la gama de modelos de Porsche?

Cuando Porsche lanzó el primer Cayenne yo no formé parte de esa discusión, y fue muy interesante, causó mucha controversia el hecho de que abandonáramos el nicho de autos puramente deportivos. Luego vino el Panamera, y sin embargo nos mantuvimos fieles a nuestra promesa de marca, que es ofrecer un auto auténticamente deportivo sin importar el segmento.

Esto significa que de cierta manera, tenemos posibilidades ilimitadas; Cayenne, Macan, Panamera y ahora Panamera Sport Turismo lo demuestran, sin olvidarnos obviamente de la gran cantidad de variantes del 911. Para la marca Porsche hay casi un abanico interminable de opciones, siempre y cuando el producto mantenga la promesa de la marca, que siempre será el modelo más deportivo de su categoría.

Porsche siempre fue muy hábil creando derivaciones de sus modelos, en una primera generación podemos tener una sola configuración de carrocería, pero es seguro que empezaremos a ver más derivados tanto de Panamera como de Cayenne.

 

¿Creés que el diseño tan característico de Porsche te limita como diseñador?

Siempre he dicho que cuando el no tener una tradición de marca tan fuerte ciertamente te da mayor libertad como diseñador, pero al mismo es más difícil orientarse. Con una marca sólida tenés siempre claro el camino y podemos construir sobre eso. Desde mi punto de vista ambos retos son válidos, simplemente consisten en un trabajo diferente.

 

¿Cómo mantenés el look deportivo obligado en un Porsche en un Station Wagon como el nuevo Panamera Sport Turismo?

Bueno, el Panamera Sport Turismo no es estrictamente un Station Wagon, si lo comparás con vehículos de otras marcas vas a ver que ofrecen mayor grado de funcionalidad y espacio, sin embargo aunque tenemos algunos sacrificios en ese punto, nuestro Sport Turismo transmite mucha mayor deportividad.

El Porsche Panamera Sport Turismo mantiene nuestra promesa de marca y creo que va a ayudar a cambiar la percepción que se tiene de este tipo de vehículos, en el sentido de que en muchos mercados son percibidos como “el auto de mamá”.

Sabemos que en 1984 ya existió un shooting brake de Porsche, el 928 4, pero respondía a las tendencias de diseño de los ochentas y siempre podemos tomar algo de inspiración de atrás, pero este Panamera Sport Turismo es un auto completamente nuevo y si los colocás uno junto al otro vas a ver muy poca relación.

 

Cómo diseñador, ¿qué te parece más complicado, diseñar un superdeportivo como el 918 Spyder o un vehículo de volumen como la Cayenne?

Podría decir que diseñar algo como el 918 Spyder, porque como entusiasta y amante de los autos, un producto tan extremo que tiene un performance de tal nivel que diez años atrás podría haber sido campeón de la F1, es muy emocionante.

Sin embargo, una Cayenne que coloca 70.000 u 80.000 unidades, que podés ver en las calles con frecuencia y que ayuda a crear una percepción de marca en la gente también tiene mucho encanto.

Es parte de la belleza de trabajar para Porsche, que de alguna manera sin importar en qué modelo estemos trabajando, siempre es extremadamente excitante. En otras marcas, que tienen esos pequeñísimos modelos con motorcitos de tres cilindros, es un reto tremendo por la gran competencia que hay y todos los aspectos de costos y funcionalidad que se tienen que cuidar. Pero cuando hablamos de emoción pura por diseñar un auto, no hay muchas marcas… bueno sólo está Porsche en realidad.

 

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