
A principios de la década de los 60, el mercado automotriz argentino se revolucionó por la llegada de los “compactos”, modelos de marcas norteamericanas que incluso fueron producidos en nuestro país.
Entre los “compactos” más destacados de Argentina, se pueden mencionar el Ford Falcon, que fue el primero en llegar en 1961 (y del que pronto te contaremos su historia), los Rambler producidos por IKA, los Valiant de Chrysler, y el protagonista de hoy, el Chevrolet 400. A continuación, te contamos su historia, para nuestra sección “Autos Clásicos de Argentina”.
La historia del Chevrolet 400 en Argentina
El Chevrolet 400 llega a Argentina el 21 de marzo 1962, marcando un hito para la firma del moño, ya que fue su primer vehículo fabricado en nuestro país (desde 1925 y hasta ese entonces los modelos “nacionales” de la marca eran ensamblados), y además, fue el primero fabricado fuera de EE.UU.
La producción se llevaba a cabo en la planta de GM en Barracas, y el modelo era básicamente un Chevrolet Nova II estadounidense, que para nuestro mercado fue renombrado como “400”, para evitar chistes de mal gusto con “No va”, al igual que como pasó luego con la Chevy, que se basaba en la tercera generación del modelo norteamericano.
En términos de dimensiones, si bien hoy en día este auto no sería un compacto, en ese entonces, los modelos que se comercializaban eran tan grandes que el Chevrolet 400 era considerado como uno, con las siguientes medidas:
- Largo: 4.650 mm
- Ancho: 1.798 mm
- Alto: 1.400 mm
- Distancia entre ejes: 2.794 mm
A nivel estético, los Chevrolet 400 eran idénticos al Nova II, manteniendo la silueta sedán de cuatro puertas, y su diseño de líneas principalmente rectas, a excepción de algunos remates redondeados y las luces delanteras circulares.
Con el correr de los años, el Chevrolet 400 fue evolucionando a nivel mecánico y estético (aunque en un principio las novedades fueron pocas), y su primer cambio importante llegó con la variante “Súper”, estrenada en 1964, que se destacaba principalmente por tener otra parrilla y más retoques menores.
Foto: Autoarchivo.com
El segundo cambio importante a nivel diseño fue en 1965, cuando se retocó levemente el frente, y la diferencia más notoria estaba en la parte trasera, donde se dejaron atrás las ópticas verticales y se adoptaron dos de cada lado de forma cuadrada, y pasó a tener luces de marcha atrás.
En 1967, junto al debut de la variante deportiva Super Sport (SS), llegó otro restyling, esta vez centrado en la parte delantera, donde se adoptaron luces redondas dobles, una nueva parrilla, y más elementos. En la parte trasera, se mantuvieron las luces dobles, pero las de marcha atrás fueron desplazadas al paragolpes. Además, el interior fue renovado, y se mantuvo con ese habitáculo hasta el fin de sus días.
En 1969, debutó un nuevo rediseño, esta vez mucho más importante, simplificando aún más las líneas, que pasaron a ser más rectas, y se diferenciaba por las luces delanteras con marco cuadrado e “integradas” en la parrilla, que también era nueva, junto a los paragolpes.
En la parte trasera, el rediseño de 1969 siguió la tendencia hacia las líneas rectas y simples, con una nueva moldura que recorría el ancho de la zaga, nuevas luces dobles y un aplique que las interconectaba, entre otros cambios.
A lo largo de sus doce años de vida, hubo varias motorizaciones para el Chevrolet 400:
- 194: cuatro cilindros en línea de 3.2 L y 106 CV (Estándar, Special y RS hasta 1972)
- 230: seis en línea de 3.8 L y 130 CV (Súper y Super Sport)
- 250: seis en línea de 4.1 L y 155 CV (Super Sport a partir de 1968 y RS a partir de 1972)
- Indenor XD 4.88: cuatro cilindros diésel de 2.0 L y 60 CV
Como datos curiosos, en principio, todos los Chevrolet 400 vinieron con caja de tercera, mientras que el Super Sport usaba la caja “Corvette” de cuatro relaciones. Por otro lado, la versión diésel, que se sumó en 1971, usaba el mismo motor que la segunda generación del Rastrojero.
El fin del Chevrolet 400 en Argentina
El Chevrolet 400 era un modelo exitoso tanto en la calle como en automovilismo: en 1964, marcó el fin de una era en el Turismo Carretera, ya que fue el primer modelo que abandonó la silueta de "cupecita", gracias al “Chevitú”, una coupé Nova II importada desde Estados Unidos, que entre 1964 y 1966 consiguió 14 victorias (13 de ellas con José Froilán Gonzalez al volante), y el subcampeonato en 1965.
A pesar de ser exitoso, a partir de 1969, el Chevrolet 400 se enfrentó a su rival más duro: otro Chevrolet, ya que la marca había lanzado la Chevy, que llegaba como un nuevo modelo “compacto”, pero apuntaba a ser más deportivo, mientras que el 400 era más “oneroso”.
Finalmente, la llegada de la Chevy provocó una “canibalización” en las ventas del 400, y el emblemático sedán se terminó discontinuando en 1964, luego de 12 años de producción y 93.000 unidades producidas.
Test Drive Chevrolet Trailblazer
