Automovilismo

F1: Gilles Villeneuve, a 30 años de su muerte

El genio del volante se ganó el corazón de los aficionados, de los tiffosi y del propio Enzo.

F1: Gilles Villeneuve, a 30 años de su muerte

 

Muchos no entienden por qué un piloto con solo un puñado de carreras ganadas en la F1 y ningún título mundial puede ser un ídolo. Sin embargo, Gilles Villeneuve es considerado como uno de los mejores pilotos de la historia, ídolo de Ferrari mucho antes que Schumacher y uno de los pocos pilotos queridos por Don Enzo.

Dijion, Francia, 1979: Jean-Pierre Jabouille le da la primera victoria a Renault y sin embargo, nadie lo recuerda porque toda la atención se la llevó el duelo por la segunda posición. Atrás, estaban Arnoux y Villeneuve, ambos con problemas en sus bólidos pero dispuestos a no ceder, y así se gestaron dos vueltas épicas, con constantes sobrepasos, intercalando ruedas, casi empujándose.

Obviamente Villeneuve ganó el duelo en una batalla que lo pinta de cuerpo y forma: brindando espectáculo, dando todo de sí sin importar por la posición que peleaba y un buen tipo (Arnoux declaró que nunca esperó una maniobra sucia del canadiense). Por éste espíritu de lucha incansable se ganó el corazón de Enzo y de todos los tiffosi y el respeto de todos los pilotos que no sabían como sacárselo de encima, aún si corría con una caja de zapatos roja.

Los recuerdos son muchos, todos prodigiosos, desde los increíbles choques en los que su Ferrari salía volando, hasta su perfecto control de la 126C Turbo derrapando sobre el piso mojado de Canadá en el 81, con la trompa doblada tapándole la visión. Nunca se rindió.

El 79 era finalmente el año de este loco lindo de la F1 y sin embargo, luego de un reventón (y de dar toda la vuelta en tres ruedas para intentar reparar el auto y seguir en la lucha) Ferrari decidió que fuera el escudero de Schekter. Y respetó la orden. Por eso se enfureció cuando se sintió traicionado por Pironi. El resto es historia dolorosa que pasa en cámara lenta mientras su Ferrari volaba y lo despedía por el aire de Zolder en la clasificación del Gran Premio de Bélgica de 1982.

En el recuerdo quedan imágenes como la primera victoria de un F1 Turbo en Mónaco, su bólido siempre derrapando, casi como un auto de rally, Jarama 81 donde se aferró a la punta aguantando casi toda la carrera un trencito de autos, o cualquier día de lluvia con Gilles llevando el auto de costado sobre los charcos y haciendo vueltas rápidas mientras sus colegas apenas querían salir a la pista.

Nunca vi correr a Gilles en vivo, es más, su carrera solo duró unos pocos años en la F1. Y sin embargo, fue tal la intensidad, el carisma y la garra que puso que resulta inolvidable, al punto que los mejores medios lo colocan entre los 5 mejores pilotos de la historia. Solo escriban Gilles Villeneuve en Youtube y verán escenas fascinantes. 

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