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Citroën 2CV: resurrección eléctrica

La estrella del Salón de París 2026 es el nuevo Citroën 2CV que vuelve como concept eléctrico y cargado de retro novedades.

Citroën 2CV: resurrección eléctrica

El 2CV es probablemente el auto más relevante en la historia de Citroën. Por supuesto que la marca de los chevrones nos ha regalado muchos modelos que han sido piedras angulares de la evolución tecnológica de la historia automotriz como el Traction Avant, o el DS, pero el 2CV tiene la peculiaridad de ser popular, en Francias y en casi todo el mundo, incluida Argentina.

En producción desde 1948 hasta 1990, el 2CV es el único auto al que la marca francesa puede recurrir para resignificar su posicionamiento dentro del ecosistema Stellantis: volver al origen, a esos autos que más allá de la vanguardia, fueron ingeniosos y audaces.

Los valores del 2CV en la era moderna

Primero, este 2CV debe ser un auto tan compacto como el original, el concept mide 3,76 metros, menos que los 3,85 metros del original. Segundo, el precio, cuando este modelo se estrene en su versión de producción durante el 2028, debería rondar los 15 mil euros, lo cual es tremendamente razonable para muchos hogares.

El 2CV era un auto carrozado y funcional, pero tenía que ser ligero, robusto y simple para que fuera fácil de usar y reparar. En este caso, Citroën apuesta por no pasarse de una tonelada, lo que debería ayudar en su rendimiento: si es liviano, se necesita menos esfuerzo para moverlo y eso redunda en baterías más pequeñas y más accesibles. 

También el modelo contará con materiales reciclados o reciclables, piezas más simples como el contorno plano del parabrisas, de diseño plano y tenso, o elementos como el paragolpes que sobresale de la carrocería, algo que nos lleva a los tiempos donde los autos eran menos integrados: en caso de choque uno solo reemplazaba la pieza en lugar del frontal completo.

Diseño icónico del 2CV al 2CV eléctrico

El 2CV tiene una silueta y  elementos distintivos como los paneles de metal corrugado, las entradas de aire bajo el parabrisas, las manijas de puertas y las luces que sobresalen de los pasos de rueda acampanados. Hoy esos elementos no son necesarios, pero cuando se trae de regreso a un ícono, vuelve completo, por eso este 2CV no tiene manijas retráctiles o lujos complejos en su interior.

La pintura, que luce anaranjada, es un tono tornasolado (Infra Red) que se eligió para homenajear a la paleta de colores vivos que el 2CV tuvo a lo largo de su historia. Incluso, quienes son dueños de 2CV y los han restaurado, muchas veces han elegido colores vivos para personalizar los suyos.

El portón negro con manija física (y posición asimétrica de la patente con el logo), el techo de lona, las llantas de acero y los neumáticos con la firma vintage de Michelin, completan el paquete. Lo único que ha escapado de la imaginería retro son las luces traseras con tecnología LED, muy finas y bordeando el parabrisas trasero, casi escondidas, como para no entorpecer el look.

Interior simple, funcional, alegre y muy espacioso

Hay muchas cosas que no vamos a ver en el modelo de producción, como el interior con degradé amarillo a blanco, pero otras, estamos seguros que sí. Hay tres elementos desmontables que sirven para hacer vida al aire libre como

  • el sistema de audio "Radioën" que se asemeja a una radio vintage
  • la banqueta delantera
  • el compartimiento portaobjetos central, que técnicamente es un canasto.

El cuadro de instrumentos se resumió a un volante de un brazo, como en los viejos Citroën, con apenas algunos comandos físicos para manejar lo esencial. Al frente, una pantalla tipo HUD recrea el velocímetro tipo "tambor" del GS y al centro, aparece un panel táctil digital de 8" con el sistema multimedia y con gráficas estilo comic, cortesía de Jean-Luc Delvaux, dibujante de cómics belga y gran fanático del 2CV

El tapizado tipo "tartán" que reviste a las banquetas, con cojines diseñados bajo el ya conocido programa Citroën Advance Confort, son un guiño a una tapicería usada en los 2CV entre 1953 y 1990, mientras que las puertas, que se abren con un tirador sencillo, ocultan un compartimiento diseñado para poder llevar huevos, haciendo nuevamente una referencia a la idea original del 2CV: poder llevar una canasta de huevos sin que se rompa.

Otros dos detalles curiosos son una guirnalda de luces para el techo y la adición de un sistema de "Gemelo Digital" para los neumáticos desarrollado con Michelin, que puede monitorear el estado de las ruedas y adaptar su comportamiento según el terreno donde se transita.

Como se va a mover el nuevo 2CV

La marca dijo la potencia o la autonomía del 2CV, aunque de seguro será mucho más que los 9 Hp que tenía el modelo original. Lo esperable es que sus especificaciones sean similares a las de otros modelos compactos europeos como el nuevo Renault Twingo, es decir una batería entre los 25 y 30 kWh y para una autonomía entre los 250 y 275 kilómetros, con un motor que no supere los 100 caballos.

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